Mito de La Manticora

mito manticoraLa Mantícora es una bestia sumamente peligrosa. Un ser monstruoso de color rojizo, con cabeza humana (frecuentemente con cuernos), tres hileras de dientes afilados, cuerpo de león, alas de murciélago y cola de escorpión llena de dardos venenosos que dispara a voluntad, y pueden alcanzar a la víctima en un radio de treinta metros.

El mito de La Manticora (devoradora de personas), tuvo su origen en Persia, emigrando luego a Grecia a través de Ctesias, un médico griego en la corte del rey Artajerjes II en el siglo IV AEC. En su obra Indika (Historia de la India), desaparecida en la antigüedad. Aunque algunos estudiosos como Pausanias dudaban de la descripción original de Ctesias y afirmaban que se trataba de una descripción exagerada de tigres indios. Otros creyeron la autenticidad de la criatura como: Plinio el Viejo quien la incluyó en su influyente Naturalis Historia (c. 77). Después, Claudio Eliano puso a la Mantícora en su obra De Natura Animalium (IV; 21), obra en la que se basan la mayoría de bestiarios europeos de la Edad Media.

Las Manticoras no son muy inteligentes, pero sí bastante fieras y poderosas. Puede medir unos 5 metros de largo y hasta 3 de alto. Sus aguijones tóxicos son mortales para los seres humanos, provocan inmovilidad y una muerte instantánea cuando el veneno llega al corazón. De esta forma puede atrapar fácilmente a sus víctimas, y devorarlas, pues son seres absolutamente carnívoros, con predilección por la carne humana. Su apetito es tan voraz, que devora a las victimas enteras, incluyendo piel, huesos, ropa y todo lo que lleven encima, disfruta tanto de esta actividad, que le da por canturrear suavemente mientras la realiza.

Suelen abarcar más de 50 kilómetros en terrenos boscosos. Hasta donde los alquimistas van en su búsqueda, para obtener su preciado veneno, el cual es altamente apreciado, para usarlo en sus pociones.


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