La luna rosada

La luna rosada

– Almirante, un asteroide acaba de golpear nuestra nave y nos sacó de curso. Dijo uno de los tripulantes del transporte espacial.

– Sí, estoy cambiando las coordenadas para poder evitar una colisión mayor. Parece que los radares se estabilizaron, nos faltan alrededor de 48 minutos para el alunizaje.

A los pocos minutos de que esto sucediera, algunos ocupantes se asomaron por las diversas escotillas.

– Puedo verla, es mucho más hermosa desde aquí… Espera un minuto. ¿Por qué la luna es de color rosa?

– ¿Qué dices? Eso es imposible, no existe ningún elemento químico que pueda cambiarle la tonalidad a la superficie lunar. Verificaré los instrumentos, a lo mejor entramos en otra galaxia. No, todo parece estar en orden. Será mejor que bajemos a explorar.

La nave descendió en uno de los cráteres y dejó caer una larga escalera metálica. Los astronautas alistaron sus tanques de oxígeno y salieron a examinar el terreno.

– Esto es muy raro, el terreno está lleno de vegetación, hay riachuelos cruzando por todos lados y además el aparato que mide la concentración de oxígeno me indica que la luna tiene la misma cantidad de hidrógeno y oxígeno que hay en la tierra. Desde luego, eso es absurdo. Mencionó el capitán.

– Nada de esto tiene sentido, es como si estuviéramos en esos cuentos cortos de terror en los que a los humanos se los come un monstruo o algo así.

– Otra cosa que me llama la atención es que al parecer no hay en la atmósfera átomos de carbono, así que no debe haber especies vivientes. Replicó el capitán.

– Voy a quitarme el casco y a respirar el aire, a ver qué pasa. A fin de cuentas soy el único soltero de aquí, así que si muero no importa. Dijo otro de los tripulantes.

Instantes después de que se despojó de su bacinete, su rostro se volvió pálido y sus músculos comenzaron a hincharse tanto que no tardó mucho en reventar. La explosión hizo que sus compañeros murieran instantáneamente.

Poco tiempo después, el extraño pasto absorbió los restos humanos, al igual que a la nave espacial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *